La diferencia es que en la eutanasia, se acciona para
provocar la muerte, mientras que en la muerte digna, por el contrario, se deja
de accionar para permitir la muerte.
De cualquier manera,
hablar de muerte digna, es un concepto confuso que lleva a debates y equívocos.
El derecho es a la vida digna. No hay ninguna dignidad en morir. Aunque voy a
seguir utilizando la expresión para diferenciar “eso” que no tiene nombre de la
eutanasia.
Países más “evolucionados” tienen el tema de la “muerte
digna” resuelto desde el momento en que cuando una persona se encuentra en
grave estado puede decidir si quiere o no que se apliquen medidas adicionales (como
resucitación, puesta de respirador, etc) para preservar la vida.
Pero la eutanasia es considerada homicidio.
¿Desconectar una máquina que sostiene la vida, es provocar
eutanasia o es facilitar la muerte digna?
No tengo respuestas que me conformen definitivamente. Creo
que merece un debate serio con profesionales médicos y gente que se encuentra
en esa situación para poder llegar a una conclusión valedera.
En principio creo que las personas tenemos derecho a decidir
si van a utilizar métodos extremos para conservar nuestra vida. Es decir, que
yo tengo derecho a pedir, que en una situación límite, no me resuciten ni se
ensañen médicamente para conservar mi vida. Por un lado me parece justo.
¿Pero qué pasa cuando no estoy en condiciones de decidir?
¿Alguien puede decidir por mí? No lo creo. Al menos yo no tendría el coraje de
decidir por otro, sin cargar con ese peso en mi conciencia para siempre.
Cuando hablamos de adultos, es un poco más sencillo, ya que
de la misma manera que decidimos ser o no donantes de órganos, podríamos
agregar también ese dato, para ser utilizado por los médicos llegado el caso.
¿Pero cuando es un menor? ¿Yo mamá, a quién libero, a mi
hijo que supuestamente sufre o a mí misma? En la Argentina cuando una mamá
embarazada se entera mediante estudios que su hijo será inviable, es decir, va
a morir tan pronto como se produzca el parto (casos de bebés sin encéfalo o sin
pulmones), el aborto no está permitido. La mujer carga con el bebé por morir
hasta el momento del parto. Eso dice la ley. Después existen algunos otros
recursos judiciales a los que se puede recurrir y que a veces prosperan y otras
no. Pero ese es otro cuento.
En este momento una familia pide judicialmente que les dejen
desconectar a su bebé de 2 años porque la preservación de su vida depende
exclusivamente de máquinas. ¿Qué hacer en un caso como éste? ¿Dónde reside el
problema ético?
Personalmente creo que los padres debieron haber decidido si
conectarla a las máquinas en el momento
que esa necesidad ocurrió. Hoy es tarde. A mi modesto entender, desconectarla
hoy sería un homicidio. Homicidio por piedad, si se quiere. Pero homicidio al
fin. Además el planteo es: ¿a quién se libera? ¿A la bebé (que aparentemente no
sufre, ya que se encuentra en estado vegetativo)? ¿ O a los padres de cuidarla
y atenderla hasta que su cuerpito falle del todo y se vaya?
Estoy en contra de la
eutanasia, salvo que el paciente pueda quitarse la vida a sí mismo, en cuyo
caso sería suicidio, no eutanasia. No creo en el suicidio asistido. Entonces,
estoy en contra de la eutanasia en personas menores que no pueden decidir por
sí mismas.
Tampoco coincido en “desconectar” o dejar de proveer lo que
sostiene la vida, en ningún caso. Ni en menores, ni en mayores.
Creo sí que cada uno de nosotros tiene derecho a decidir qué
tipo de atención médica quiere recibir ante una situación límite. Pero solamente
uno, debería decidir por sí, no por otros, salvo que esos otros sean menores,
hijos propios y sin oposición de ninguno de los dos padres.
Es muy difícil. Creo que merece un debate serio ya. Porque
personalmente no me gustaría que llegado el caso se ensañaran médicamente
conmigo para mantener mi vida. Creo en la vida digna. Y considero que no hay
ninguna dignidad en la muerte. La muerte es la muerte y punto.
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