No te quiero. Tampoco quiero quererte.
Hay un hombre que camina en mis sueños y no tiene tu cara.
Ni tus brazos.
Tiene una enorme sonrisa y sabe tomarme por la cintura
cuando resbalo con tacos.
Tiene una mirada indescifrable. Entre triste, te necesito y
estoy preocupado.
Canta canciones sin abrir la boca.
Acaricia sin tocar.
Ese hombre que camina en mis sueños es el que no me deja
abrir los ojos… para seguir mirándolo.
Tengo pocas fichas… me quitaste casi todas. Pero las que me
quedan son de él.
No te gastes. No pretendas. Siempre hubo lugar para un solo
par de brazos en mi cuerpo chiquito.
Y no dudes. No son los tuyos.
Son los de ese hombre que intuitivamente supo tomarme de la
cintura. Y mirarme. Y acariciarme con palabras. Y cantar, sin abrir la boca.