Claudia camina en un laberinto de espejos.
Sonríe. Se mira. Le gusta.
Camina y gira. Se asoma.
Ríe. Tira besos. Saluda.
Camina, Claudia camina.
Disfruta. Corre.
Disfruta. Para.
Se sienta y se mira.
Se toca la cara. Sonríe.
Oscurece. Se cansa.
Busca la salida.
Ya no se mira.
Se encuentra y se asusta.
Corre, se cae.
Tiene miedo.
Corre. Se golpea contra un espejo.
El espejo se parte.
Se mira. No se ve.
Ve una cara fragmentada en un espejo fragmentado.
Rojo. Sangre.
De rodillas, se mira de frente.
La cara destrozada en el espejo.
La cara destrozada contra el espejo.
No piensa nada.
Se acuesta, se ovilla, se relaja.
Se va quedando dormida.
…
Al amanecer,
un charco de sangre
y una pluma blanca del ala de un ángel.